La tortura de la belleza

Hace unos años trabajé con una chica que era una auténtica belleza. Tenía una piel perfecta, una cara preciosa y un pelazo. También estaba delgada y toda la ropa le quedaba genial, aparte de ser un encanto y muy competente en el trabajo. En fin, un gusto tenerla de compañera. El caso es que durante algunos días no vino a trabajar y cuando regresó le pregunté si había estado de vacaciones. “No -me respondió en un susurro -me he hecho una cirugía estética“. Me quedé patidifusa. ¿Cómo es posible que una chica tan joven y a la que la naturaleza la ha premiado con un físico tan estupendo necesite cambiarlo? ¿Por qué tuvo la necesidad de pasar por un quirófano, someterse a una anestesia y dejar que un bisturí rajara esa piel tan perfecta?

Pues tiempo después, leyendo el libro de Nuria VarelaFeminismo para principiantes’, me acordé de aquella chica cuando descubrí que existe algo definido como Trastorno Dismórfico Corporal, que es una preocupación anormal por algún supuesto defecto del propio cuerpo. Dice el libro que hay casos de hombres que tienen este trastorno, como Michael Jackson, y la escritora australiana Germaine Greer asegura que “lo que en un hombre se considera una conducta patológica, se le exige a una mujer“.

“Cualquiera que sea la cantidad de vello que tenga, siempre será excesiva. Si su cuerpo es lo bastante delgado, sus senos son esmirriados. Si tiene un pecho abundante, seguro que el culo es demasiado gordo. Descubrí muy pronto que una mujer hermosa no se considera en absoluto bella. A menudo vive atenazada por la inseguridad. Toda mujer tiene algo que no le gusta de su aspecto”, explica la autora australiana en ‘La mujer completa’. 

Y todo contribuye a esta insatisfacción, el bombardeo llega por todas partes. Porque ni siquiera las actrices y las modelos más espectaculares son suficientemente perfectas a pesar de todas las cremas, tratamientos, dietas y machaque en el gimnasio al que dediquen su tiempo. La publicidad y los editoriales de moda ya se encargan de borrar el mínimo defecto que consideren a base de photoshop. 

Y ahora, un poquito del humor de la youtuber Andrea Compton para ver la cantidad de brochas, pintalabios, pestañas postizas, lápices de ojos y todo tipo de potingues que son necesarios para hacer que una cara guapa se quede… como una máscara veneciana.

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